jueves, 14 de febrero de 2013

El día de después nevó.


El día de después nevó. Y sonreí tristemente porque me habría encantado disfrutarla contigo pero tú elegiste otro camino. Y dibujé un corazón en la nieve pero no le puse nombres, solo lo observé larga y tristemente mientras más nieve lo tapaba hasta hacerlo desaparecer. Exactamente igual que el nuestro. Me encantaba la nieve, ahora me traía dolorosos y tristes recuerdos y sentimientos; amor, odio, rabia, y sí… todavía añoranza y todavía esa punzada de dolor porque te echo de menos. Porque imagino tus pestañas con pequeños copos de nieve y… no se lo que siento, y porque un día, tu también dibujaste un corazón al que sí le pusiste nombres y a ése, no lo cubrió la nieve. 

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